Durante la ceremonia de los Premios Grammy 2026, el conductor Trevor Noah ofreció un monólogo marcado por la sátira, aunque lanzó bromas a diversas figuras del espectáculo, reservó sus comentarios más punzantes para dos ausentes de la gala: la rapera Nicki Minaj y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El presentador aludió a Minaj luego de que la artista se declarara recientemente la “fan número uno” del mandatario estadounidense, un comentario que se viralizó en redes sociales. En ese contexto, Noah soltó una de las líneas que más ovaciones generó entre el público: «Nicki Minaj no está aquí», dijo, antes de añadir «Sigue en la Casa Blanca con Donald Trump discutiendo temas muy importantes». Acto seguido, imitó al presidente con la frase: «De hecho, Nicki, tengo el trasero más grande, todo el mundo lo dice».
Las referencias a Trump continuaron más adelante en la noche. Tras el triunfo de Billie Eilish en la categoría de canción del año, Noah volvió a ironizar: «Éste es un Grammy que todos los artistas anhelan. Casi tanto como Trump anhela Groenlandia. Lo cual tiene sentido. Como la isla de Epstein ya no existe, necesita una nueva para pasar el rato con Bill Clinton«.
Las bromas no pasaron desapercibidas para Nicki Minaj, quien reaccionó desde su cuenta de X con una serie de mensajes relacionados con lo ocurrido durante la premiación. En una de sus publicaciones escribió: «Mientras realizan su ritual esta noche, Dios se les revelará. El ritual les saldrá mal. Dios no será burlado. Bendito sea Jesucristo. Toda lengua que se levante contra mí en el juicio será condenada y avergonzada».
La rapera también dirigió un mensaje directo al conductor del evento, en referencia a la broma que la involucró: «Trevor se niega a salir del clóset cuando todos en la industria conocen a su novio». A este texto le añadió un collage de imágenes, entre ellas una fotografía suya con una gorra rosa que lleva la frase “Nicki tenía razón en todo”, así como un par de imágenes de Jay-Z junto a Aaliyah y Beyoncé.
El intercambio entre el escenario de los Grammy y las redes sociales volvió a colocar a la premiación en el centro de la conversación digital, evidenciando cómo el humor político y las reacciones de los artistas pueden extender el impacto del evento más allá de la música.





