Después de que hace un par de días se anunciara de manera oficial que Luis Enrique Guzmán no es el padre biológico de Apolo, hijo de Mayela Laguna, él se siente muy feliz de poder comprobar ante todos los medios de comunicación que él y su familia siempre hablaron con la verdad.
El hijo de Silvia Pinal señaló que desde un inicio él siempre supo que él no era padre de Apolo y destacó que los medios de comunicación a veces prefieren el morbo que la verdad de la situación. Luis Enrique Guzmán menciona que a veces este tipo de situaciones no están a favor de los hombres y son linchados, señalando que esta situación es muy injusta.
Luis Enrique ha señalado que le duele que Apolo haya tenido que pagar las consecuencias de un caso legal mediático, donde por más de un año su madre, Mayela Laguna, aseguraba que era parte de la dinastía Guzmán Pinal, pero después de un año se aclararon las cosas y Apolo no es hijo de Luis Enrique Guzmán.
Él asegura que el público lo ha sellado y criticado por haber hecho el caso público, pero Luis Enrique Guzman asegura que era necesario hacerlo público porque todas las demandas que se realizan salen en un diario donde la gente iba a interpretar lo que quisieran, así que él prefirió salir y detallar lo que estaba pasando.
Luis Enrique Guzman detalla que Mayela Laguna por medio de una llamada le había confesado que Apolo no era su hijo, en ese momento Luis decidió realizarle una prueba donde en su momento salió negativo.
Luis Enrique Guzmán señaló que por el momento se encuentra muy tranquilo ya que Apolo se encuentra bastante bien. Además mencionó que por el momento sigue pagando manutención a Apolo por órdenes de un juez y asegura que paga puntualmente para que al menor no le falte nada.
Se ha mencionado que después del veredicto dictado con respecto a la prueba de ADN de Apolo y Luis Enrique Guzmán, el público ha destacado que Mayela Laguna solo buscaba sacarle dinero a la familia Guzmán Pinal, ante estas acusaciones Luis Enrique señala que Mayela si se le acercó para vivir de la fortuna de Silvia Pinal.





