¡Hola a mis luminosos reflectores (reflexivos lectores)! Hoy, no sé si les ha pasado, dediqué algún tiempo de mis pensamientos a imaginar cómo hubiera sido conocer mejor a algunas personalidades, que por motivos lógicos no traté de forma más cercana.
Por ejemplo, hace dos días leí una anécdota compartida por el empresario Carlos Bremer de cómo en sus inicios como emprendedor intentó colocar quinientas calculadoras de bolsillo a un magnate de la industria en Monterrey, Nuevo León.
Ahí él narra que logró la solidaridad del hombre quien tuvo un gesto memorable: darle un cheque por la cantidad que cubriría su monto de ganancia si él hubiera comprado las calculadoras.
Pero no le compró nada. Cuando leí esto se me llenaron los ojos de lágrimas.
¿Qué debió pasar Bremer para llegar a convertirse en un gigante del mundo empresarial? Me quedaré con las ganas de escuchar su historia de propia boca… Ya sé que me dirán:
– Huuuuy mi Joroba, ni pa’ cuándo esas pulgas brincarían en los petates que venden en el mercado más hípster de Nuevo León.
O sea, una que es ciudadana de «a patín» pues ni cómo coincidir en el selecto y millonario círculo social de Carlos Bremer.
Aun así, les presumo que por lo que vi una sola vez que lo entrevisté, encontré en ese señor de cabellos rubios, voz relajada y traje Hugo Boss a un ser humano tan sencillo que hasta parecería accesible.
En aquella ocasión él era una de las personalidades reconocidas como líderes de México por una importante revista socialité.
El también Tiburón nos contó sin tapujo alguno cómo sacaron él y otros amigos, como Miguel Alemán, a Luis Miguel de la bancarrota, y cómo fue que negoció con Netflix los dineritos para la “bioserie” del Sol.
Sabemos que a Micky le rechoca que hablen de él sus amigos, pero ante Carlos Bremer, miren, ni pio dijo; seguro agachó las orejitas como perro faldero.

Yo creo que no sólo hay amores, hay también amistades platónicas, la clase social tal vez pudiera haber sido alcahueta conmigo y chance y un día a Bremer le hubiera caído bien ésta que les escribe, y capaz que nos hubiéramos hecho compas y hasta hubiera yo bailado en ese concierto que dio Luismi en una de sus sonadas fiestas. Nada de eso sucedió. Carlos Bremer murió.
¿Saben qué me hace pensar, que sí pudimos ser amigos?, que hoy desperté pensando en su bonachona personalidad, con una nostalgia disparatada; ya que nunca lo traté y al escribir esta Joroba me meto a Google buscando confirmar que la anécdota contada en efecto es de él cuando ¡traz! leo que justo hoy 5 de enero es su primer aniversario luctuoso.
No sé cuánta gente recordó hoy a Don Carlos Bremer. Yo, una reportera que sólo platicó con él unos minutos gracias a la oportunidad que da un micrófono este día lamento su partida.
Algo que no podemos dejar pasar esta noche es la entrevista que Lolita de la Vega hará a Romina la hija de Dulce, la cantante.
Sé que responderá preguntas incomodas y certeras, que una periodista como lo es mi amada Loli hará; ya que todos tenemos muchas dudas sobre su relación madre-hija y cómo fueron los últimos momentos de la gran cantante.
Esto lo podrán ver en su canal de YouTube Lolita De La Vega Oficial.
¡Tengan bonito día de Reyes! y famosos: ¡ándense derechitos, que sólo La Joroba les estira los huesitos!
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