¡Hola a mis luminosos reflectores (reflexivos lectores)! Hoy esta Joroba amanece indignada.
Miren: el señor Origel ya había caído de mi gracia cuando, ardido por la envidia, me tiró mala onda cuando me invitó a comentar VIX en la Casa de los Famosos, hace dos años y me le puse flamenca con mi muy justa razón.
Durante muchos años fue un referente del espectáculo y yo no sólo lo admiraba, hasta trabajé con él en el programa NX, en Televisa que produjo mi adorado Reynaldo López.
Por eso, me dio la muina cuando publicó que no sabía quién era yo como para estar ahí. Yo sabía que estaba furioso porque NO lo requirieron. Pero equis; eso para mí fue un halago disfrazado de envidia.
Ya después en el hotel Fiesta Americana, en la presentación de Lucía Méndez, me lo topé de frente y el muy naco, sí, naco no fue para saludar.
Mis adorados reflectores yo les quiero pedir un gran favortz: cuando yo sea más viejita reténgame la pensión del Bienestar si me pongo berrinchuda y soberbia como el Pepillo.
Pues ahora vaya que se volvió viral el «desahogo» del conductor tirando habladas primero que nada a Iván Cochegrús, amigo de la familia, y sin tentarse el corazón a los hijos de la diva, Silvia Pinal.
¡A ver!: Si no lo digo me sale una ampolla en el alma, NO puedes criticar que la familia no estuvo en la cremación, si tú ni te asomaste ni en el hospital, ni en la funeraria ni en bellas artes ni en ningún lado.
Si era amigo de años, como lo fuiste, te vale mausser y tres costales (de eso que ya sabes), te vas al hospital y ofreces pasar ahí la noche o un rato para que los familiares descansen un poco y ayudas en lo que se pueda o si te valió y no te despediste de tu amiga de plano te apersonas en la funeraria y das las respetuosas condolencias, mandas una corona o si te duele el codo a pesar de que cenaste de gorra por años gracias a tu amiga, no mandas nada pero cierras la boca y no le tiras hate a los hijos de tu amiga.
Yo comprendo que se cuestione por qué no fue Luis Enrique a Bellas Artes, por qué la familia no se quedó a la cremación, y demás acciones; pero si eres amigo de la diva esperas un tiempo prudente para tu crítica y no echas más espinas al duelo.
Fueron Iván y Efigenia quienes recibieron las cenizas de la diva.
No estoy defendiendo a Cochegrús, si alguien lo criticó por la obra de teatro que hizo con la señora Silvia Pinal pues fui yo.
Pero algo es cierto: yo no tomo nada como personal y cuando la señora Pinal me mandó un audio validando que Cochegrús era su gran amigo pues yo doblé mis manitas.
Si la familia lo quiere pues quien es una para ningunearlo.
Y la verdad, guste o no, ese Cochegrús supo acercarse y volverse íntimo y, hasta necesario, cosa que Origel no. Esa ha de ser su tirria.
¡Seguro que perdió el juicio cuando reclamó el cuadro de Diego Rivera, que porque Silvia Pinal dijo que se lo iba a heredar! ¡Salió el peine! penita ajena. Total, se dijo que Origel tiene un problema con el alcohol, yo pienso que tiene un problema con el ego.
Pasando a otra cosa estoy enamorada de la película «Emilia Pérez».
¡Es como si metieran en la licuadora a un corrido tumbado, el musical La-la-Land y un arcoíris y me lo tomara todo al mismo tiempo!, que visión tan maravillosa. ¡Véanla!
Disfruten su fin de semana y famosos: ¡Ándense derechitos, que sólo La Joroba les estira los huesitos!
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