La edición 41 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) inició con una ceremonia que reunió a figuras destacadas del cine iberoamericano, consolidando a la capital jalisciense como uno de los principales puntos de encuentro de la industria cinematográfica en América Latina. Durante la inauguración, se rindió homenaje al actor Edgar Ramírez, así como a los cineastas chilenos Maite Alberdi y Pablo Larraín, además de la primera actriz mexicana Luisa Huertas.
Cada uno de los homenajeados compartió reflexiones personales durante la apertura. Ramírez, conocido también por su postura política, aprovechó su intervención para referirse a la situación que atraviesa su país y destacó el papel de México como un refugio histórico para quienes huyen de la violencia, la persecución y el miedo. En su mensaje, subrayó que nadie abandona su hogar por voluntad propia, sino por necesidad.
Por su parte, Larraín ofreció un breve agradecimiento y reconoció el apoyo recibido durante su estancia en Guadalajara, incluso mencionando de manera especial a una persona local que colaboró con él durante el festival. En tanto, Alberdi enfatizó el poder del cine documental como una herramienta para generar empatía, más allá de los datos, al poner rostro y voz a las historias humanas. “No se trata de dar lecciones, sino de conectar con las personas”, expresó la realizadora.
Luisa Huertas, con una trayectoria consolidada en el cine y el teatro, reflexionó sobre su carrera y el sentido de su oficio. Afirmó que ha valido la pena dedicar su vida a la actuación, al considerar que el cine permite preservar la memoria colectiva y retratar la realidad con responsabilidad.
El FICG celebra más de cuatro décadas de historia con una programación cercana a 200 producciones, entre cortometrajes y largometrajes, tanto nacionales como internacionales. Con ello, reafirma su relevancia como plataforma de exhibición, formación y encuentro para creadores, industria y público.





