El duque de Sussex, el príncipe Harry, y Meghan Markle decidieron mudarse de forma discreta desde su finca en Montecito hacia el Reino Unido para una estancia prolongada junto con sus hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet; el traslado ocurre seis años después de que la pareja renunciara a sus funciones dentro de la realeza y contempla que los menores inicien su formación escolar en territorio británico.
Ante la llegada de los jóvenes miembros de la realeza, una prestigiosa escuela privada de los Cotswolds envió un comunicado a los padres de familia para proteger la privacidad de los alumnos; las directivas prohibieron tomar fotografías, realizar grabaciones o difundir información de los estudiantes y sus familias en plataformas digitales.
El retorno de la pareja coincide con una denuncia planteada por el equipo legal del príncipe Harry contra la secretaria del Interior, Shabana Mahmood; el escrito acusa al presidente del Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y Figuras Públicas de ocultar información sobre una amenaza de Al Qaeda registrada en 2023 contra la familia del duque.
Según las acusaciones, la alerta de seguridad no fue comunicada a su equipo ni a las agencias de inteligencia en Estados Unidos; el reporte llegó a los representantes del príncipe después de que el FBI les notificara sobre el riesgo.
La controversia reavivó la batalla judicial que el hijo menor del rey Carlos III mantiene contra el Ministerio del Interior, tras perder la protección policial financiada por el Estado en 2020; su defensa solicitó recuperar la escolta oficial con fondos públicos, bajo el argumento de que sus elementos privados no pueden portar armas en suelo británico.





