¡Hola a mis luminosos reflectores (reflexivos lectores)! Hoy les escribo mientras devoro una quesadilla de queso. Ya sé que aquí una tiene que ser redundante cuando de quesadillas se trata.
En mi tierrita, Chihuahua, una quesadilla es de queso y punto. Pues como les decía, mi queca es de quesito de chihuahua y me siento absolutamente afortunada. ¡Nada como disfrutar de los sabores-raíces!
Pues con este buen sabor de boca me sigo al contarles que hay un fan de Juan Gabriel que tiene en sus manos un traje con material genético del Divo de Juárez.
Resulta que en el 2015 Juanga quiso darle al público de esa frontera un show maratónico y gratuito. Yo creo que él presentía que esa sería su última visita a su amado Juárez.
Fue en esa ocasión que develó su mural y rifó el traje que había usado horas antes en su presentación en El Paso, Texas.
Los boletos de la rifa costaron 100 dólares cada uno, Lorenzo compró 5 boletos y uno de ellos fue el ganador. Lo que en ese momento parecía no ser trascendental ahora sí lo es.
A la muerte de Juan Gabriel varios supuestos hijos no reconocidos salieron de entre las piedras.
Algunos se parecían, otros ni eso; pero eso sí todos reclamaron algo de la herencia; sin embargo, sólo dos de ellos iniciaron un juicio para impugnar el testamento, Luis Alberto y Joao.
El examen de ADN que se realizaron con el hermano menor de Juanga, don Pablo Aguilera, no fue prueba suficiente para los jueces hasta el momento.
Sin embargo, el traje que se rifó hace 9 años contiene sangre de Juan Gabriel.
¡Sí, la sangre del Divo! Sucedió que, en ese concierto en El Paso, Texas, hubo un incidente.
El cantante empuñaba una copa fingiendo emborracharse, siempre hacía eso cuando cantaba la canción: «¿Por qué me haces llorar?» y la gente nos desgañitábamos de escuchar:
Yo me voy a emborrachar
al no saber de ti,
que sepan todos que tomé
y que ¡hoy me emborrachéeee
por ti!
¡Pues en una de esa Juanga no midió fuerzas y zas! la copa estalló al tiempo que el hacia como que la lanzaba, por lo que los vidrios cayeron en el público.
Afortunadamente nadie salió lastimado a excepción de él. Gotas de su sangre quedarían impregnadas en la manga de ese traje que el mismo. Juanga entregaría sin lavar al ganador de la rifa. Así de interesante se pone la cosa.
¡Imaginan ustedes qué podría pasar si ese traje lo compra algún hijo de los que no quiso reconocer en vida el divo! ¡Nombreeee! ¡Se arma la revambaramba!
Ya les iré contando qué sucede, porque el propietario lo quiere subastar.
Disfruten su fin de semana y famosos, ¡ándense derechitos que sólo La Joroba les estira los huesitos!
No olvides mantenerte informado en El Independiente MX y me siento absolutamente afortunada. ¡Nada como disfrutar de los sabores-raíces!
Pues con este buen sabor de boca me sigo al contarles que hay un fan de Juan Gabriel que tiene en sus manos un traje con material genético del Divo de Juárez.
Resulta que en el 2015 Juanga quiso darle al público de esa frontera un show maratónico y gratuito. Yo creo que él presentía que esa sería su última visita a su amado Juárez.
Fue en esa ocasión que develó su mural y rifó el traje que había usado horas antes en su presentación en El Paso, Texas.
Los boletos de la rifa costaron 100 dólares cada uno, Lorenzo compró 5 boletos y uno de ellos fue el ganador. Lo que en ese momento parecía no ser trascendental ahora sí lo es.
A la muerte de Juan Gabriel varios supuestos hijos no reconocidos salieron de entre las piedras.
Algunos se parecían, otros ni eso; pero eso sí todos reclamaron algo de la herencia; sin embargo, sólo dos de ellos iniciaron un juicio para impugnar el testamento, Luis Alberto y Joao.
El examen de ADN que se realizaron con el hermano menor de Juanga, don Pablo Aguilera, no fue prueba suficiente para los jueces hasta el momento.
Sin embargo, el traje que se rifó hace 9 años contiene sangre de Juan Gabriel.
¡Sí, la sangre del Divo! Sucedió que, en ese concierto en El Paso, Texas, hubo un incidente.
El cantante empuñaba una copa fingiendo emborracharse, siempre hacía eso cuando cantaba la canción: «¿Por qué me haces llorar?» y la gente nos desgañitábamos de escuchar:
Yo me voy a emborrachar
al no saber de ti,
que sepan todos que tomé
y que ¡hoy me emborrachéeee
por ti!
¡Pues en una de esa Juanga no midió fuerzas y zas! la copa estalló al tiempo que el hacia como que la lanzaba, por lo que los vidrios cayeron en el público.
Afortunadamente nadie salió lastimado a excepción de él. Gotas de su sangre quedarían impregnadas en la manga de ese traje que el mismo. Juanga entregaría sin lavar al ganador de la rifa. Así de interesante se pone la cosa.
¡Imaginan ustedes qué podría pasar si ese traje lo compra algún hijo de los que no quiso reconocer en vida el divo! ¡Nombreeee! ¡Se arma la revambaramba!
Ya les iré contando qué sucede, porque el propietario lo quiere subastar.
Disfruten su fin de semana y famosos, ¡ándense derechitos que sólo La Joroba les estira los huesitos!
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